miércoles, 13 de marzo de 2019

A LA VENUS DE LOS MÉDANOS II


A LA VENUS DE LOS MÉDANOS II

Es una tela de raña, sutil, con restos fósiles,
este poema.
En su duende de seda la noche se lamenta
con una suave luna de labios secos,
a pesar de la lluvia.

El sendero de hormiga que baja de tu ombligo
ha perdido una flor en el camino,
y un cuchillo se nutre del silencio
como un dado que tarda en diseñar su ausencia.

Ni los barcos que atrasan las preguntas,
ni los bosque que nunca supieron de tus pasos
cuando yo te buscaba a pesar de los sueños
que negaban tu rostro,
nada te precedía, nada te liberaba
y debí herir cada herida hasta poder hallarte. 

Mis manos en tus manos descienden a un silencio
con raíces y lágrimas y gemidos antiguos, 
con llamas de agua dulce y senderos ocultos,
pero es tela de araña sutil este poema.

Quizás suba en las olas que sacuden tu pelo
o se queden sin voz, como si en cada cosa
el viento nos uniera a soledades muertas.
Pero ven compañera, la muerte no te alcanza.

Y no te alcanza el rito de aquello que socava
en tu edad la serena
soledad donde llama, con sus restos fósiles,
sutil, este poema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario