miércoles, 13 de marzo de 2019

A LA VENUS DE LO MEDANOS

A LA VENUS DE LO MEDANOS
No fueras desamor, amiga, hermana mía.
En el adios no hubo las súplicas del habla
Los labios como anclas se unieron al espejo
en donde ya nada era sino una lluvia aleve.
Tus lágrimas tenían euforia de arcoiris.
Y dije: Volveré.
Reías y llorabas como una melodía
que surgió de tu cuerpo auspiciando el regreso.
No fueras desamor, amiga, hermana mía.
De tus besos yo hice mi sendero sin término
y de tus muslos páginas llamadas a volar.
Tus manos recorrían con su mansa armonía
caracoles marinos y alas de gaviotas.
Navegamos atajos como dos animales
en un erial en llamas.
Y yo, pastor de besos, recorría la insomne
latitud de tus senos como si me muriera.
No fueras desamor, amiga, hermana mía.
Sendero del adios parecía la suave
ensoñación que hería la nave de tu pubis.
Y era sólo éso, un sendero por donde
la soledad acampa y el desamor se aduenda.
No fueras desamor, amiga, hermana mía.
No fueran lo que callan los que no son amados.
No fueran los que oran en la cruz de sus cuerpos.
No fueeras los que callan para ser olvidados.

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