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Mostrando entradas de abril 8, 2012
Castigo del Equívoco Fue en la época en que las mujeres se encendían y apagaban como luciérnagas. Una de ellas, luego de concebir, quedó encendida por tiempo indeterminado. Los jueces desconfiaron e hicieron degollar al niño. Ante el pánico general, la mujer se apagó para siempre.

EL ORDEN DE LA CASA
Cuando por fin decidió incendiar la biblioteca se aseguró  de que el orden de la casa comenzara por cerrar puertas y ventanas por dentro.
En la espera de Lot
La estatua de sal hablò a los hombres. Estos le dieron a espalda; entonces la estatua volvió a ser de carne y huesos.
Regresión Con el estertor culminaron los sufrimientos del niño y la vigilia de sus progenitores. Durante la noche, ante el estupor de familiares y condolíentes se incorporó con naturalidad hasta quedar sentado en el féretro. Sus ojos buscaron los de sus padres. Sus palabras sonaron pacíficas, casi ordinarias en el silenció de la sala mortuoria. No lloren ya. Sólo ha sido un sueño, dijo el niño. Acto seguido volvió a la posic…
La sombra y el  Falso Lirio
   No sabría deducir la falsa condición de un lirio. Es más, nadie podría deducir a ciencia cierta qué diferencia a éste de los lirios verdaderos. El sabía de lo efímero de la condición del lirio.                                                                         Este conocimiento le dio la pauta de que la intensidad del sol  de verano apresuraría su ciclo vital y con èllo el desenlace fatal. De modo que sólo su sombra podría preservarlo.  No contó con el hecho de que su sombra era exigua de por sí, y era poco lo que podía hacer a favor del falso lirio.                                                                                         Al medio día con el sol en su cenit, llegò el desenlace crucial. Fueron en vano las lágrimas con las que quiso refrescar la flor y las hojas  marchitas.  Vanas fueron las palabras de súplicas y aliento. En un acto de frustración infinita, (o porque sus fuerzas habían alcanzado el límite exacto de debilidad), el hombre…
PROLOGO
Nací en Goya, provincia de Corrientes, Argentina, el 24 de agosto de 1951. Supe temprano, en mi pre adolescencia, que sería escritor. El ejercicio de la poesía y el relato fueron hábitos  cotidianos en mi vida. A esa diversidad fueron incorporándose otras formas, como el teatro, el ensayo y la novela. Aforismos, micro relatos y poemas brevísimos, acudieron a mí casi sin que me diera cuenta de ello. Hay elementos oníricos que los hace parecer sonambularios. Sin embargo, no admito mi escritura como juego azaroso. Desde fines de la década del sesenta publiquè en distintos medios: Diarios, revistas, antologías y dos libros en la década del ochenta, además de una selección de aforismos.     Los trabajos escogidos para mi Antología Sumaria pertenecen a distintas épocas. No están ordenados cronológicamente. Quiero que se los vea como notas sueltas de una sinfonía que aún no ha concluìdo.    Debo al buen gusto de mi hijo Cesar la diagramacìòn de este libro además  de la selección de dibuj…