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A CUERPO PERDIDO
      ( o Sermón de Barricada)

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... O, sin ánimo de sobreabundar y para mejor recordatorio, Sermón del Obelisco, La Marcha del Billón,
Dialéctica del 50+2 %, pero en contra, Sermón del Desengaño, o, en tren de divagar, Canción del Adios.
Y un largo ETC. Títulos y subtítulos para todos los gustos y disgustos de unos y otros, incluso para
búhos, que como yo miran desde lejos e intentan deducir, y para tibios y perplejos.
   Con un discurso de barricada, a cuerpo perdido, Macri cerró su campaña en búsqueda de remontar 20
puntos en búsqueda de su relección dentro de una semana. Digo 20 puntos, que pueden ser poco más o poco
menos, pero que no son chaucha y palito en medio de un océano de contradicciones, una hecatombe monetarista
y cuanto éso implica para la economía real, la del día a día del sufrido y heroico ser o no ser nacional.
   Más envejecido, diría prematuramente envejecido desde las PASO, como si el proceso inflacionario se
hubiera encarnado en su…
MADRES La noche salió a buscar donde guardar sus alajas. Lo halló en el vientre piadoso de aquella madre soltera, en la colmena encantada de la que lava sus sueños, en esta otra que avanza en medio de la orfandad como escudo de sus hijos y los hijos de sus hijos. Una noche , por descuido, perdió su luna lunera. La encontró bajo el ombligo de la madre de la mía Otra noche que tenía su nido en el limonero buscó a mi madre y le dijo: " Te dejo un niño con plumas." Así nací como Pablo " ave de una sola pluma.". o o o Aún otra noche, hija de la noche de los tiempos, se convidó de la madre que se orfandó de su niño. Que se lo llevó Mambrú al costillar de una guerra ? Que se perdió por ahí porque equivocó de espejo ? Dibujó por dibujar en una copa de lágrimas el niño que no volvió después de una balacera. Otra mujer resolvió la luna de sus pesares haciendo haciendo rondas nutricias con un pañuelo por arma.. o o o …
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ROMANCE DE LA PARTIDA

        Al marcharme de mi pueblo      con dos mortjas por alas      me despidió aquella niña      de mirada desolada.      Las calles se confundían      al final de las palabras      y en un cantón de cenizas      de nuestro erial, la nombrada      pujaba por dar un lirio      al espejo equivocado.
        Desoyó rosas furtivas      la piedra del desencanto.      En su mascarón de sombras      deshojó nuestras promesas.      En el pañuelo cortado      por una tijera negra      dividimos los recuerdos      por no perder sus estrellas.      A pocas cuadra el río           mentaba páginas agrias.      Sus belfos de gran cordaje      espumaban las barrancas      y la isla, sudorosa,      desenterraba sus deudos.      Espolones se durmieron      en rumias de verdolaga.
       El adios, mal convidado,      dejó sonar sus acordes      y los corderos del cielo      soltaron su llanto ameno.
       Era la hora infinita      que los relojes socavan.      Su adolescencia cumplía      edades del primer be…
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EL FINAL DE MARTIN FIERRO
                 de Nahuel Ceró
       I

            Ha socegado el silencio
      hechos que muchos callaron,
      sucesos que a la memoria
      le dieron su firmamento,
      y por dolor el silencio
      supo masticar el polvo.

            De la gesta que aquí evoco
      ni siquiera quedan tumbas;
      ni la piedad de una cruz
      en un túmulo clavada.
      La desmemoria borró
      las páginas de la historia.

            Oigo voces que cantaron
       gestas de la patria madre,
       aquellas que a la memoria
       le costó guardar entera
       y que a mi saber concede
       palabras como consuelo.


            Invoco la Pampa inmensa
       en esta edad; y al cuidado
       del don que nació con élla
       dejo rodar mi argumento.
       Es el día y es la hora
       en la soledad del habla.

            Élla sabe lo que ignoro
      y me dará en la envestida
      aquello que la palabra
      en la ocación desoculte;
      ésto que guardan los tiempos
      bajo viejas polva…